"Aprender idiomas desde niño aumenta la fluidez"
No hay nada de cierto en la creencia de que el aprendizaje de varios idiomas confunde a la gente y que a un idioma se llega a expensas de otro, según los investigadores de la Universidad de Haifa.
Encontraron que los que hablan dos idiomas aprenden más fácilmente un tercero, y puede aumentar su coeficiente intelectual al hacerlo. También descubrieron que personas cuya lengua materna es el ruso tienen un hebreo más fluido que aquéllos que hablan el hebreo como lengua materna.
"El aprendizaje de una lengua materna y su preservación no vienen a expensas de aprender otro idioma", dijeron los profesores Salim Abu Rabiya y Ektarina Sanitzki del departamento de educación especial. "Al contrario. Hablar ruso no hace sino fortalecer el hebreo y la fluidez en ambos idiomas mejora la habilidad para hablar inglés", hallaron los investigadores.
El estudio examinó cómo el manejo de dos idiomas contribuye al aprendizaje de un tercero. Los investigadores sugirieron que al hablar dos idiomas, hebreo y ruso, les sería más fácil aprender inglés, comparado con los alumnos que sólo saben hebreo.
Según los resultados, saber varios idiomas mejora la fluidez en la lengua nativa, porque hablar varios idiomas refuerza las habilidades lingüísticas de una persona, que son las que desarrollan la capacidad de aprender a leer. Más allá del aprendizaje del lenguaje en sí mismo, la destreza lingüística es una importante función cognitiva que hace que sea más fácil aprender en general. Cuanto más joven se aprendan los idiomas, mejor, dijo Abu Rabiya.
Dos grupos de alumnos -una muestra representativa de niños y niñas de sexto grado que aprenden inglés como lengua extranjera- fueron objeto de estudio. Uno de los grupos tenía 40 alumnos, todos inmigrantes de la antigua Unión Soviética cuya lengua materna era el ruso y que habían aprendido hebreo después. El segundo grupo incluía 42 hablantes nativos de hebreo que estudiaban inglés como segunda lengua en el colegio.
Los alumnos fueron examinados en grupos e individualmente. En las reuniones de grupo, se evaluó a los alumnos según sus estrategias de lectura y su familiaridad con las reglas de los sistemas de escritura de cada idioma. Luego se les dio cuestionarios personales para que los rellenaran. En las reuniones individuales, se les dio unas pruebas en hebreo y en inglés sólo a los hablantes nativos de hebreo, mientras que a los inmigrantes rusos se les dio aparte exactamente las mismas pruebas pero en ruso también.
El equipo comparó los resultados, que mostraron que los hablantes nativos de ruso tenían un control significativamente mayor que los nativos de lengua hebrea; control no sólo del inglés que sabían, sino también del hebreo que habían aprendido antes como segunda lengua. La diferencia fue de un promedio del 13%. En ejercicios escritos, superaron a los hablantes nativos de hebreo en un 20%, y en conocimiento morfológico de la lengua, en un 35%.
Los hablantes de ruso, que tenían el mismo coeficiente intelectual que los hablantes de hebreo antes de empezar a aprender inglés, obtuvieron una media de coeficiente intelectual de un 7% más alto que ellos después de estudiar la lengua adicional. Esto, según los investigadores, demostraba que cuantos más idiomas se sabe, más se eleva el coeficiente intelectual.






