España
 
18 octubre 2017

Teen Success: nuestro curso para que los adolescentes obtengan el B2 sin estudiar

En el mundo actual, conocer y dominar varios idiomas no supone únicamente una ventaja, sino que se ha convertido en una auténtica necesidad para la mayoría de las personas. Tanto a nivel personal como académico o profesional, ser capaz de entender y comunicarse en más de una lengua es sinónimo de aumentar las capacidades de éxito en cualquier ámbito en el que queramos desarrollarnos. Viajar, estudiar y trabajar en el extranjero o con personas y empresas de otros lugares no son ya utopías al alcance de unos pocos, sino realidades cotidianas que vivimos día a día.

En un mundo cada vez más global, el Consejo de Europa, una organización de cooperación internacional que engloba a la mayoría de los países del continente europeo (y que, a pesar de su nombre, es independiente de la Unión Europea), presentó en el año 2001 un documento, denominado Marco Común de Referencia para las lenguas (MCER). En él se detallan seis niveles de conocimiento de una lengua, en función de las capacidades comunicativas, tanto orales como de escritura y lectura. Estos niveles se agrupan en tres grupos: A1 y A2, que se corresponden con un conocimiento básico, B1 y B2, nivel medio, y C1 y C2, niveles alto y avanzado.

Este Marco Común de Referencia ha servido para poder dar un estándar a todos los niveles, de forma que, por un lado, centros de enseñanza, profesionales de la educación y centros examinadores y de certificación, puedan establecer criterios comunes a la hora de afrontar las clases y los exámenes, y por otro lado instituciones públicas y empresas y actores privados tengan una referencia clara para determinar si una persona se adecua al nivel de competencia lingüística que necesitan.

Los exámenes de Cambridge (y otros)

Hace no muchos años era normal escuchar frases como “mi hija se examina mañana del First”, o “he apuntado a mis hijos en una academia para que se preparen el Advance”. En realidad, esta denominación es la que usaba antiguamente el centro examinador, probablemente, más importante para la certificación de la lengua inglesa, la Universidad de Cambridge, y se corresponden, respectivamente, con el B2 y C1, siendo el nivel más alto el Proficiency (C2).

En realidad, existen una gran cantidad de centros que examinan y certifican el nivel de un idioma, tanto en inglés (como ocurre con Cambridge) como cualquier otro. Los estándares europeos que marca el MCER no solo se aplican al inglés, sino a todos los idiomas. Por lo tanto, una persona puede tener un nivel A2 en francés, C1 en alemán y B2 en italiano, además de las competencias propias de su lengua madre. Cabe decir que un nativo no tiene por qué poseer una destreza equivalente al nivel C2, el más alto de todos, en su propia lengua, ya que suponen unos conocimientos lingüísticos capaces de entender, procesar y desarrollar información muy específica sobre temas de gran complejidad, como por ejemplo académicos, con un grado de corrección muy alto.

Teen Success: obtener el B2 sin estudiar

Hoy en día, la mayor parte de universidades piden una acreditación lingüística para completar los estudios de grado. Una buena parte de ellas exigen el B1, pero cada vez son más las que se están decantando por subir el nivel y exigir el B2. Por este motivo, durante este curso 2017-18 en Helen Doron estrenamos un nuevo curso: Teen Success.

Se trata de la culminación de nuestro programa Teen English, y que está pensado para que los adolescentes obtengan el B2 sin estudiar. Con una estética y unos contenidos adaptados a lo que les gusta (música, deportes, innovación, naturaleza y ecología) y unas clases dinámicas y divertidas en las que se les invita a hablar continuamente en inglés, el curso presenta todo el material necesario para superar no solo las pruebas estándares de nivel sino, y sobre todo, los desafíos cotidianos a los que se puedan enfrentar en el día a día en un contexto extranjero.

¿Cómo nos aseguramos que puedan aprobar el B2… sin estudiar?

La respuesta a esta pregunta se basa en tres factores. El primero, la motivación: nuestros alumnos vienen a clase encantados, dispuestos a pasárselo bien, a hablar, leer, oír y escribir en inglés de una forma que les entusiasma. En segundo lugar, unos materiales pensados para que practiquen las competencias que se les exige en las pruebas de nivel. Y, por último, manteniendo durante todo el año un nivel altísimo, incluso más allá de lo que el propio MCER indica como nivel intermedio-avanzado (equivalente al B2). Tanto el vocabulario como las expresiones o los conceptos gramaticales sobresalen de ese nivel, y dotan a nuestros alumnos de unas capacidades lingüísticas sobresalientes, que adquieren, además, sin estudiar, de forma natural y espontánea.

Imagen: Maybush.com