Bebés bilingües
Los investigadores han documentado la gran habilidad de los bebés para distinguir vocales, consonantes, patrones de ritmo e inflexiones del tono en idiomas que no hablan, incluso de los que no son nativos. Esta nueva investigación sugiere que los bebés que crecen en hogares bilingües son más capaces de mantener esa capacidad de percibir visualmente un cambio de una lengua a otra, mientras que dicha habilidad disminuye entre aquéllos que se crían en entornos monolingües.
La investigación ha demostrado que tanto los bebés como los niños de entre 1 y 3 años y aquéllos de entre 5 y 7 años que aprenden un idioma extranjero se manejan mejor con las ideas abstractas, son pensadores más flexibles y son más imaginativos. A esto se añade que las estadísticas señalan que los niños familiarizados con idiomas extranjeros obtienen resultados significativamente mejores en exámenes estandarizados como el SAT, y gozan de mejores expectativas laborales.
Cuanto más pequeño es el niño, más fácil es enseñarle un idioma extranjero. Eso no significa que sea fácil - especialmente en familias sin padres bilingües. Las palabras que se aprenden antes de los 12 años se almacenan en una parte diferente del cerebro que el vocabulario aprendido más tarde. Es más, los niños pequeños y los bebés tienen menos inhibiciones a la hora de probar un nuevo idioma. Por último, el aprendizaje de un idioma para un bebé o un niño pequeño es más intuitivo si lo comparamos con el aprendizaje de los adultos.
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